La literatura y las artes después del giro icónico

El examen de las relaciones entre obras literarias y obras de artes plásticas siempre fue uno de los abordajes centrales de lo que conocemos como Literatura Comparada – de hecho, inclusive mucho antes que ésta se constituyese como un ramo relativamente autónomo de los estudios literarios: véase el tema clásico del paragone o de la rivalidad entre las artes. Uno de los momentos de renovación de este abordaje fue el del denominado “giro icónico” o “giro imagético”. Recordemos: a comienzos de los años 1990, W. J. T. Mitchell habló de un pictorial turn, Ferdinand Fellmann de imagic turn y Gottfried Boehm de ikonische Wendung, designaciones que apuntan, todas ellas,  a una efectiva o supuesta superación del paradigma linguístico que había dominado el pensamiento occidental de las décadas anteriores. Con tal giro, emerge en la escena crítica y teórica no solo la hegemonía de la imagen en esa época, sino sobre todo el carácter problemático de la imagen: su configuración sintomática, anacrónica (o, más exactamente, heterocrónica), a un mismo tiempo lacunar y excesiva. La propia historia, en ese movimiento, pasa a ser pensada a partir de las imágenes – por ejemplo, a través de la recuperación de la noción de imagen dialéctica, de Walter Benjamin, por filósofos como Giorgio Agamben y Georges Didi-Huberman. Es en ese cuadro que Didi-Huberman dirá que “siempre, ante la imagen, estamos ante el tiempo”. Llevando adelante ese razonamiento, podemos decir que siempre, ante las instituciones y las prácticas que implican las imágenes, estamos ante la historia como proliferación de instancias dialécticas, que deben ser pensadas en toda su complejidad.

Ese giro – que fue icónico o  imagético, pero también, en alguna medida, museal y curatorial – tuvo consecuencias decisivas para los estudios literarios y, más ampliamente, para la vida social de la literatura. Eso, en los niveles más básicos: sin ella, no tendríamos hoy instituciones como el Museo de la Lengua Portuguesa o la multiplicación de museos dedicados a escritores o incluso a movimientos literarios; tampoco la escena literaria habría sido dominada por la práctica de la curadoria, antes reservada a las artes visuales, en colecciones, fiestas, festivales, premios etc. – en una disputa abierta o implícita con la ya antigua figura del editor. Tampoco, en un plano un poco más sofisticado, estaríamos ante nociones como la de “literatura en un campo expandido” – según la denominación tomada en préstamo a las consideraciones de la  crítica de arte Rosalind E. Krauss sobre escultura.

La propuesta de este número de la revista Remate de Males es reunir artículos que traten de cuestiones derivadas de ese nuevo modo de encarar las relaciones entre las artes de la palabra y las llamadas artes visuales o plásticas, tales como la relevancia de la idea de museo para pensar la literatura moderna y contemporánea, la presencia de obras literarias en exposiciones (así como la exposición como procedimiento literario), la dimensión poético-escritural de buena parte del arte contemporáneo y la dimensión imagética obras textuales  etc.

 

Organizadores:


Eduardo Sterzi (Unicamp)

Eduardo Jorge de Oliveira (Universität Zürich)

Veronica Stigger (FAAP)

 

Plazo de presentación de artículos: 15 de noviembre de 2018