Sobre un tono apocalíptico adoptado recientemente en democracia

2019-08-02

La larga y múltiple historia de las relaciones entre literatura y democracia viene esbozando un nuevo y tenso capítulo en los últimos años. Si es cierto que ambas comparten una confianza en la potencia del lenguaje para la constitución de formas de interacción no excluyentes entre diferentes sujetos y discursos, tal fundamento se enfrenta actualmente a un escenario nacional y global descrito a menudo como colapso o desastre (ya sea como rompimiento con el estado anterior o como su consecuencia y exponencialización). La profusión de recientes victorias electorales de grupos y gobiernos caracterizados por discursos autoritarios y violentos, articulados con una retórica cínica (en el sentido presentado por Peter Sloterdijk), hacen que el odio a la democracia descrito por Jacques Rancière se conforme ahora en una democracia del odio. Así, actos de censura son promovidos en nombre del derecho a la libertad de expresión; el descarte de políticas institucionales dirigidas a indígenas, negros, mujeres, lgbtqi+ es justificado por una supuesta igualdad ya garantizada por la ley; la distorsión es presentada como restauración de la historiografía; la vigilancia sobre profesores y alumnos es el requisito para evitar el adoctrinamiento institucional; y las protestas son autorizadas sólo cuando se trata de marchas por la preservación del orden. La propia enseñanza de artes y humanidades en escuelas y universidades pasa a ser vista como una actividad sospechosa y antidemocrática.

En ese escenario, la situación de enunciación surge condicionada por la rápida hegemonía establecida por nuevos dispositivos técnicos de producción, mediación y distribución de los discursos, de aplicaciones y redes sociales a drones, de algoritmos digitales al uso extensivo de testimonios que son "cortinas de humo". Es sintomático que otra tropología textual sea exigida para describir tales fenómenos, evidenciados en conceptos como fake news o posverdad.

Con eso, instancias caras al hacer literario, tales como la ficción, la performatividad, los modos de producción de lo sensible y la economía de los afectos, aparecen directamente estremecidas o influenciadas por el surgimiento de esas formas inéditas de interacción entre lenguaje y política. Bajo una óptica complementaria, el período contemporáneo vio no sólo nuevas manifestaciones de defensa de la democracia, sino la percepción de la necesidad de su reinvención y urgente ampliación. Así, a las series de luchas históricas por el establecimiento de lo que pertenece al campo de lo común, por la supervivencia de culturas desviantes y por el reconocimiento de sus modos de existencia, se vincula ahora la función de agencias no humanas en el enfrentamiento de cuestiones que tienen escala descomunal. La masiva destrucción ambiental en marcha, el surgimiento de los llamados hiperobjetos o la economía capitalista de dimensión global vuelven urgente la necesidad de creación de perspectivas que sobrepasen los modelos antropocéntricos y teológicos de gobernabilidad y comunidad. En ese punto, los vínculos y tensiones entre literatura y democracia reafirman su pertinencia, ahora implicados en la posibilidad misma de que haya un por-venir.

La revista Remate de Males invita a la presentación de artículos que debatan esos temas y contribuyan a la comprensión de la actualidad, repensando el papel de las artes y las instituciones a ellas asociadas, trazando genealogías del contemporáneo, analizando la producción reciente y reafirmando la pertinencia de obras del pasado, entre otros asuntos que involucran los fines y la finalidad de la democracia y de la literatura frente a un tiempo que se impone de manera tan violenta.

 

Organizadores: Marcos Natali (Teoría Literaria, USP); Mariana Ruggieri (Unicamp – pós-doctorado), Tiago Guilherme Pinheiro (Unicamp – pós-doctorado).

Fecha límite de recepción de artículos: 1 de diciembre de 2019.